El truco casero para evitar que las canas se pongan amarillas

El champú violeta es el remedio más conocido para mantener el tono frío de las canas, pero puede resecar el cabello

cabello canoso

El truco casero matiza e hidrata sin necesidad de lavar el cabello por completo. Crédito: Shutterstock

La contaminación, el sol, el cloro de la piscina y hasta el agua dura de la ducha oxidan la fibra capilar y depositan minerales que amarillean el cabello blanco. Y aunque el champú violeta es el remedio más conocido, hay un truco casero que las expertas recomiendan para mantener el matiz frío entre lavados sin resecar la fibra.

Por qué las canas se vuelven amarillas

Las canas son más porosas que el cabello con pigmento. Al perder la melanina, la cutícula se vuelve más rugosa y absorbe con más facilidad los minerales del agua, los residuos de productos y las partículas contaminantes. El resultado es ese tono amarillento o anaranjado que no tiene nada que ver con el color natural del cabello.

La especialista Reyes Zambrano, explica para Radio Mitre que factores como «la radiación solar, el cloro y el calor constante desgastan la fibra capilar». El sol, en particular, es uno de los principales responsables, según un estudio publicado en ScienceDirect que confirma que la radiación UV y el calor inducen el amarilleamiento del cabello blanco, mientras que la luz visible tiende a blanquearlo. Es decir, el mismo sol que ilumina tu cabello también lo apaga.

El truco casero: pigmento violeta en aceite vegetal

La solución más práctica no requiere comprar un producto caro. Consiste en incorporar una cantidad mínima de pigmento violeta a un aceite vegetal transparente y aplicarlo en las puntas entre lavados.

La lógica es la misma que la del champú violeta. El violeta es el color complementario del amarillo en la rueda cromática, así que lo neutraliza ópticamente, pero hay una diferencia. Mientras que el champú violeta limpia y matiza al mismo tiempo, este aceite matiza e hidrata sin lavar. Es ideal para esos días en los que el cabello no necesita un lavado completo pero el tono empieza a apagarse.

Pasos para prepararlo y aplicarlo:

  1. Elige un aceite vegetal liviano que no deje residuo grasoso. El de jojoba, aguacate o argán funcionan bien porque se absorben sin apelmazar.
  2. Añade una cantidad mínima de pigmento violeta. Puede ser violeta de genciana (disponible en farmacias) o un colorante cosmético aprobado para uso capilar. La clave es empezar con muy poco: una o dos gotas por cada 30 ml de aceite. La cantidad exacta depende del tono de tu cabello, así que conviene probar en un mechón antes de aplicar en toda la cabeza.
  3. Mezcla bien dentro de un frasco oscuro para proteger el pigmento de la luz y evitar que se degrade.
  4. Aplica solo en medios y puntas, nunca en el cuero cabelludo, para no generar exceso de grasa. Para aplicarlo, Zambrano sugiere calentar unas gotas en las palmas, distribuir el producto de medios a puntas y hacer un ligero scrunch para devolver la forma a las ondas.
  5. Úsalo entre lavados como tratamiento de acabado o para refrescar el tono sin mojar el cabello por completo.

La advertencia que no puedes ignorar

El riesgo del pigmento violeta está en la acumulación. Si se aplica demasiado producto o se repite la aplicación sin esperar, las zonas más porosas del cabello pueden adquirir un tono violáceo temporal.

La regla de oro es empezar con menos cantidad de la que crees necesaria. Puedes añadir más si el resultado no es suficiente, pero no puedes quitar el pigmento una vez depositado.

Además, si tu cabello es muy poroso o está dañado, absorberá el pigmento con más avidez. En ese caso, conviene diluir aún más la mezcla o espaciar las aplicaciones.

Alternativas caseras que también funcionan

Si prefieres no manipular pigmentos, hay otros trucos que ayudan a mantener el tono frío de las canas y uno de ellos es el bicarbonato de sodio. Según la Academia Americana de Dermatología, el bicarbonato no devuelve la melanina ni oscurece las canas, pero sí ayuda a reducir los tonos amarillentos y cobrizos que adquiere el cabello canoso por el sol, la contaminación o los productos químicos.

Se mezcla una cucharadita de bicarbonato con tres cucharadas de agua tibia, se aplica sobre el cabello húmedo, se masajea de 5 a 10 minutos y se enjuaga. Solo una vez por semana, porque su pH alcalino puede resecar el cuero cabelludo y alterar los aceites naturales.

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