Cuida tu piel en verano con la doble limpieza: cómo hacerla correctamente
Los protectores solares resistentes al agua, de larga duración o minerales suelen requerir la doble limpieza de la piel
La limpieza ayuda a retirar la suciedad y acumulación de grasa en la piel. Crédito: GOLFX | Shutterstock
El calor nos hace sudar, pero también convierte nuestra rutina de cuidado facial en un desafío contra el sebo, los protectores solares resistentes al agua y la contaminación.
Lo que se ve en redes es que la doble limpieza es importante y favorecedora para el cutis, pero pocas saben cómo se hace correctamente ni que productos son los idóneos para lograr los resultados deseados, por ello te contamos los trucos que necesitas para hacerla y que tu piel luzca radiante incluso en los días más calurosos.
Por qué la doble limpieza es aún más necesaria en verano
La doble limpieza es una técnica con base científica que se ha convertido en un gesto imprescindible durante los meses de verano.
El dermatólogo Simon Ourian, conocido por tratar a celebridades de Hollywood como Miley Cyrus y Lady Gaga, dijo en una entrevista citada por Telva, que las altas temperaturas «incrementan la producción de sudor y sebo. Y como consecuencia, las partículas contaminantes, el polvo y las impurezas presentes en el ambiente se adhieren con mayor facilidad al rostro, favoreciendo la obstrucción de los poros».
Además, el protector solar, el mejor aliado frente a la radiación UV, es también uno de los cosméticos más resistentes. «Si no se retira completamente al final del día, sus residuos pueden acumularse junto con el sebo y la suciedad, alterando el equilibrio de la piel y favoreciendo la aparición de imperfecciones», advierte Ourian.
Los protectores solares resistentes al agua, de larga duración o minerales también «suelen requerir la doble limpieza de la piel».
La doctora Akshita Bhan, experta en piel y estética de Studio 1915 Luxury Aesthetic Clinic, confirma que con el aumento de la sudoración, la producción de grasa y el uso regular de protector solar, hay una mayor probabilidad de congestión de los poros si la piel no se limpia adecuadamente».
Qué es la doble limpieza
La doble limpieza es un método de limpieza facial en dos pasos. Como explica The New York Times, «la doble limpieza se refiere a la práctica de usar dos limpiadores faciales diferentes, uno tras otro». Así se hace paso a paso:
Paso 1: limpiador a base de aceite o bálsamo
El primer limpiador es un desmaquillante que disuelve el maquillaje y el protector solar resistente al agua. Puede ser un aceite limpiador, un bálsamo o un agua micelar. La química cosmética Shuting Hu explica que «un limpiador a base de aceite o agua micelar se dirige a los aceites del maquillaje y el protector solar, y los une. Cuando se añade agua, los emulsionantes del limpiador levantan suavemente todos los aceites disueltos».
Paso 2: limpiador a base de agua
El segundo limpiador es un lavado facial a base de agua que elimina los residuos de aceite, el sudor, la suciedad y las impurezas que hayan quedado. La esteticista Sofie Pavitt señala que empezar la rutina de cuidado de la piel con una piel limpia «puede considerarse un paso de preparación para los productos posteriores».
En cuanto a la frecuencia, ambos expertos coinciden en que, si se incorpora, la doble limpieza debe limitarse a la rutina nocturna, no por la mañana. Durante el día, un limpiador suave o incluso agua suele ser suficiente.
Cómo hacer la doble limpieza paso a paso
1. Elige el limpiador oleoso adecuado
Opta por aceites ligeros o bálsamos para el primer paso. Si tienes piel grasa, busca fórmulas no comedogénicas (como aceite de jojoba o de cáñamo); si tienes piel seca o sensible, elige fórmulas más nutritivas.
2. Aplica sobre la piel seca
El primer limpiador debe aplicarse sobre la piel seca, sin mojar previamente el rostro. Masajea suavemente durante 30 a 60 segundos para que el aceite disuelva el protector solar, el maquillaje y el sebo.
3. Emulsiona y enjuaga
Añade un poco de agua para emulsionar el producto, masajea unos segundos más y enjuaga con agua tibia.
4. Aplica el limpiador acuoso
Con la piel aún húmeda, aplica el limpiador a base de agua (gel, espuma o mousse). Masajea suavemente y enjuaga con agua tibia.
5. Aclara con agua fría (la regla del agua fría)
Al terminar, realiza un último aclarado con agua fría o templada. El agua fría ayuda a cerrar los poros y a calmar la piel después de la limpieza profunda.
6. Hidrata inmediatamente
Después de la limpieza, la piel está más receptiva a los tratamientos. Aplica tu sérum y crema hidratante habituales. La limpieza profunda prepara la piel para que los tratamientos posteriores penetren mejor.
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