El cable que une a las estrellas: por qué las celebridades están resucitando los auriculares de cable
En 2026, las celebridades han demostrado que llevar auriculares de cable no significa que no puedan permitirte unos AirPods, sino que no quieren
Los auriculares con cable son un accesorio que añade una capa de autenticidad a sus looks. Crédito: Shutterstock
Hubo un tiempo en el que los auriculares blancos de Apple eran un accesorio tan generalizado que pasaban desapercibidos. Luego llegó el Bluetooth, y con él, la promesa de libertad sin cables, por ello los auriculares inalámbricos se convirtieron en el estándar, y el cable quedó relegado a ese cajón de los objetos obsoletos junto a los cargadores de Nokia y los CDs rayados.
Pero en 2026, algo inesperado está ocurriendo. Ese cable que parecía condenado a la extinción volvió a aparecer en los oídos de algunas de las figuras más influyentes de la cultura pop.
Zoë Kravitz: la naturalidad como manifiesto
Zoë Kravitz ha sido una de las principales responsables de que los auriculares con cable hayan dejado de ser un objeto funcional para convertirse en una pieza de estilo. La actriz ha sido fotografiada en varias ocasiones por las calles de Nueva York con los clásicos EarPods blancos de Apple, combinándolos con camisetas vintage, vaqueros desgastados y bailarinas negras.
Lo que hace significativo su uso no es el dispositivo en sí, sino cómo lo integra en su estética. Como señala Harper’s Bazaar, en sus looks los auriculares con cable «no funcionan simplemente como un elemento útil, sino como una prolongación de esa estética despreocupada que domina desde siempre» .
Kravitz los lleva con la misma naturalidad con la que lleva un bolso de lujo desgastado o unas bailarinas que ya han recorrido kilómetros. El cable forma parte de ese uniforme de «no estoy intentando demasiado» que la ha convertido en un referente de estilo.
Dua Lipa: del accesorio a la declaración
Dua Lipa ha sido otra de las figuras clave en la normalización de los auriculares con cable. La cantante fue fotografiada a su regreso de la luna de miel en Nueva York, camino a Electric Lady Studios, con los auriculares de cable colgando de su teléfono.
También ha sido vista en múltiples ocasiones con ellos, y su respaldo ha contribuido a que el accesorio deje de percibirse como una reliquia y empiece a considerarse una elección consciente.
En 2021, Dua Lipa ya había dado un paso más allá al lucir un collar que incorporaba auriculares con cable, un gesto que, según Harper’s Bazaar, «comenzaba a indicar que estos se estaban convirtiendo en todo un gesto estilístico». Lo que en aquel momento podía interpretarse como una excentricidad puntual ha terminado consolidándose como una tendencia.
El mercado respalda la tendencia
La pregunta que subyace a este fenómeno es si estamos ante una simple moda pasajera o ante algo más profundo. Los datos sugieren que hay algo más.
Las ventas de auriculares con cable crecieron un 20% en el primer trimestre de 2026, según la firma de investigación de mercado Circana. Tras cinco años de caída consecutiva, el mercado ha revertido la tendencia.
Según Circana, el 65% de los consumidores que compran productos electrónicos retro tienen entre 18 y 35 años, lo que confirma que no se trata de nostalgia de quienes vivieron la era del cable, sino de una elección consciente de las generaciones más jóvenes.
Las razones que esgrimen los usuarios son variadas. Algunos destacan la practicidad, ya que no hay que preocuparse por la batería, no se pierden tan fácilmente y no requieren emparejamiento Bluetooth.
Otros mencionan la calidad de audio, ya que el cable elimina la compresión y la latencia, lo que resulta especialmente valorado por músicos y audiófilos. Y hay quienes simplemente disfrutan de la estética con el cable blanco colgando que se ha convertido en un elemento reconocible que, en palabras de un usuario citado por el South China Morning Post, «da una sensación más íntima y natural que los auriculares inalámbricos».
El regreso de lo analógico como declaración
Lo que hace especial este fenómeno es que coincide con un movimiento más amplio de recuperación de tecnologías que parecían obsoletas.
Las cámaras digitales compactas, los reproductores de MP3, los teléfonos plegables y hasta los iPods han vivido un renacimiento similar en los últimos años. Para la Generación Z, estos objetos no representan nostalgia, no los vivieron en su momento, sino novedad. Son símbolos de una autenticidad que perciben como ausente en los dispositivos actuales.
Como señala un análisis de The Independent, para el «style set» neoyorquino, los auriculares con cable se han convertido en una forma de «rebelión estilosa contra Big Tech». En un mundo donde todo está conectado, donde cada dispositivo rastrea y notifica, el cable ofrece una conexión tangible, física, que no requiere configuración ni actualizaciones. Es, paradójicamente, lo más moderno que se puede llevar.
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