Efecto glass skin con maquillaje: guía para que tu rostro luzca jugoso y no graso
El secreto está en una base ligera con un toque de iluminador líquido y en limitar el polvo translúcido a las zonas que realmente brillan de más
Crédito: Shutterstock
La piel de cristal, esa tez luminosa, lisa y casi translúcida que popularizó el skincare coreano, no exige capas y capas de producto. Lo que sí exige es medida, es decir, el mismo brillo que ilumina un pómulo puede delatar un exceso de grasa en la frente.
Para conseguir esta efecto tan popular, hemos preparado una guía que reúne los trucos que maquilladoras y marcas especializadas recomiendan para mantener el acabado jugoso sin que el rostro parezca aceitoso.
La diferencia entre jugosa y grasa
Una piel con efecto glass skin refleja la luz de forma pareja porque está bien hidratada y exfoliada, mientras que una piel seca o dañada dispersa la luz y se ve opaca, según explica Maybelline en su guía de maquillaje.
Dicho de otro modo, el brillo que se busca viene de la hidratación y del reflejo, no del exceso de sebo. Esa distinción orienta todo lo demás, ya que se trata de colocar luz donde conviene y controlar el brillo donde sobra.
Hidratar antes de maquillar
Un buen resultado empieza antes de abrir la base. La maquilladora profesional Fulvia Fuentes recomienda elegir un sérum enfocado en luminosidad, con activos como vitamina C, niacinamida o ácido hialurónico, y cerrar con una crema hidratante que mantenga la piel jugosa sin dejarla grasa.
Maybelline suma un gesto semanal al añadir exfoliación una o dos veces para retirar células muertas y mejorar la absorción de los productos.
La base: ligera y con unas gotas de iluminador líquido
Olvidar la cobertura total es el primer paso. Maybelline aconseja una base de fórmula hidratante, textura fina y acabado jugoso. Para reforzar ese efecto, NYX Cosmetics propone mezclar la base con unas gotas de iluminador líquido, un recurso que da un acabado más natural. La misma marca comparte otro truco para un efecto dewy más intenso y es aplicar el iluminador antes de la base.
Este último paso hazlo con una esponja húmeda que ayude a difuminar el producto de forma pareja. Y si el tono necesita ayuda, el corrector se coloca solo donde hace falta, como la parte interior de las ojeras, para conservar la apariencia natural.
El iluminador: puntos exactos y sin exceso
Con la base lista, el iluminador líquido va en los puntos altos del rostro. NYX señala el hueso del pómulo, el arco de cupido, el puente de la nariz y el lagrimal como zonas clave, y Maybelline México añade los párpados. Todo hay que difuminarlo bien para que se funda con la piel.
Recuerda que un exceso de iluminador produce el efecto contrario al deseado. Si se prefiere un acabado más fresco, los iluminadores en crema son la mejor opción.
Polvo translúcido solo donde hace falta
Aquí está la clave para que lo jugoso no se vuelva grasoso. NYX indica sellar con polvos translúcidos únicamente en las zonas que realmente lo necesitan, como la zona T, y dejar el resto del rostro con su brillo.
Maybelline coincide en que, si hace falta fijar, basta una capa fina de polvo que controle el brillo sin quitar luminosidad. Para pieles grasas, lo más recomendable es aplicar productos libres de aceite y papeles absorbentes en la zona T, que retiran el exceso de sebo sin deshacer el maquillaje.
Ajustes según la piel y el clima
Con el cambio de estación, la técnica puede adaptarse. Por ejemplo, en climas secos y fríos, las bases fluidas con textura de sérum y los iluminadores en crema ayudan a que el maquillaje no se cuartee ni marque las líneas de expresión. En pieles mixtas o grasas, lo mejor son bases satinadas de larga duración.
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