Cómo aplicar aceites en el cuero cabelludo para combatir la sequedad sin dañarlo
La técnica consiste en aplicar aceite antes del lavado para acondicionar el cuero cabelludo y el cabello
Utiliza aceites capilares para cumplir con el pre shampoo y mejorar el aspecto de tu cabello. Crédito: Pixel-Shot | Shutterstock
Cada vez más rutinas de belleza prestan atención al cuero cabelludo, con tratamientos previos al lavado que buscan mejorar su aspecto y reducir la sensación de sequedad. Entre estas prácticas destaca la aplicación de aceites vegetales, una técnica que circula en redes sociales con nombres como scalp oiling y que también puede encontrarse bajo la denominación scalp basting.
La idea es distribuir una pequeña cantidad de aceite directamente sobre el cuero cabelludo, dejarlo actuar durante un tiempo y retirarlo con champú. Se utilizan ingredientes como el aceite de ricino, el de argán o el de coco, aunque no todos tienen las mismas propiedades ni la misma evidencia científica.
El procedimiento puede ayudar a acondicionar el cabello y mejorar su apariencia, pero conviene separar los beneficios cosméticos de las promesas que circulan en internet, entre ellos el de ricino o el de argán, los cuales aseguran hagan crecer el pelo, algo que no se ha demostrado científicamente.
¿Qué es el scalp basting y para qué sirve?
El scalp basting se presenta como una técnica de cuidado capilar basada en aplicar aceite sobre el cuero cabelludo antes de lavarse el pelo. El nombre no está tan estandarizado como scalp oiling, por lo que resulta más preciso entenderlo como parte de esa práctica general de aplicación de aceites.
La costumbre de utilizar aceites para el cuidado del cabello tampoco es nueva. Tiene antecedentes en tradiciones de cuidado capilar de distintas culturas, incluida la tradición ayurvédica. Su popularidad actual responde, en parte, a los contenidos de redes sociales que muestran rutinas de masaje, aplicación de aceites y tratamientos previos al champú.
¿Para qué puede servir? Depende del producto utilizado y de las necesidades de cada persona. Algunos aceites ayudan a lubricar la fibra capilar, reducir la fricción y aportar suavidad y brillo. En determinadas personas, una aplicación moderada también puede mejorar temporalmente la sensación de tirantez asociada a la sequedad.
Sin embargo, no debe confundirse el acondicionamiento cosmético con un tratamiento médico. Si el cuero cabelludo presenta picor persistente, inflamación, costras o descamación intensa, el aceite puede no ser la solución y, en algunos casos, agravar el problema.
¿Qué dice la ciencia sobre el aceite de ricino y el de argán?
Los aceites vegetales tienen propiedades diferentes. Elegir uno u otro depende de si se busca acondicionar principalmente el cabello o aplicar un producto sobre la piel del cuero cabelludo.
Aceite de ricino
Es un aceite denso que se utiliza en cosmética para acondicionar y aportar brillo. Su textura puede resultar pesada, especialmente en cabellos finos o cueros cabelludos que producen bastante grasa.
Una revisión publicada en Journal of Drugs in Dermatology analizó la evidencia sobre los aceites de coco, ricino y argán para el cuidado capilar. Sus autores encontraron evidencia limitada de beneficios cosméticos del aceite de ricino y concluyeron que no existen pruebas sólidas que respalden su uso para estimular el crecimiento del cabello.
Por tanto, no conviene presentarlo como un ingrediente capaz de activar los folículos o detener la caída.
Aceite de argán
Se utiliza principalmente en productos acondicionadores para mejorar la suavidad y el brillo del cabello. Aunque es popular en las rutinas capilares, la evidencia clínica sobre sus beneficios específicos para el crecimiento del pelo y el tratamiento de problemas del cuero cabelludo es limitada.
Si el objetivo es mejorar la textura de medios y puntas, puede ser más práctico aplicar una fórmula diseñada para el cabello en esas zonas, en lugar de extenderla directamente sobre las raíces.
Aceite de coco
Es otro ingrediente habitual en el cuidado capilar. Una revisión sobre aceites vegetales encontró evidencia de que el aceite de coco puede reducir la pérdida de proteínas de la fibra capilar cuando se utiliza como tratamiento previo o posterior al lavado. Ese resultado se refiere al cabello, no demuestra que cure la sequedad del cuero cabelludo ni que estimule el crecimiento.
La revisión fue publicada por Celine Phong y otros investigadores en Journal of Drugs in Dermatology en 2022 y examinó 22 artículos sobre aceites de coco, ricino y argán.
Cómo hacer scalp basting en casa de forma segura
Si quieres probar una aplicación de aceite antes del lavado, conviene comenzar con una rutina sencilla y observar cómo responde tu piel. No necesitas empapar el cuero cabelludo ni dejar el producto durante toda la noche.
1. Elige un aceite adecuado
Utiliza un producto cosmético formulado para el cuero cabelludo o un aceite vegetal de composición conocida. Si tienes el cabello fino o las raíces grasas, evita empezar con cantidades abundantes de aceite de ricino, debido a su consistencia espesa.
2. Haz una prueba en una zona pequeña
Antes de extenderlo por toda la cabeza, prueba el producto en una zona reducida y observa si provoca enrojecimiento, picor o ardor. Una prueba casera no descarta todas las posibles reacciones, pero ayuda a detectar algunas señales de intolerancia.
3. Aplica una cantidad moderada
Separa el cabello en varias líneas y distribuye unas gotas sobre las zonas que quieras tratar. No es necesario saturar la piel. Si el producto contiene aceites esenciales, comprueba que esté formulado para uso tópico y que tenga la dilución adecuada; no apliques aceites esenciales concentrados directamente sobre el cuero cabelludo.
4. Masajea con suavidad
Utiliza las yemas de los dedos para distribuir el producto mediante movimientos suaves, sin rascar ni frotar con fuerza. El masaje puede proporcionar una sensación agradable, pero no debe presentarse como un método demostrado para estimular el crecimiento capilar.
5. Déjalo actuar brevemente antes del lavado
Para una primera prueba, sigue las instrucciones del producto y evita dejarlo toda la noche. No existe un tiempo universal que garantice mejores resultados. Si notas ardor, picor o molestias, retíralo inmediatamente.
6. Lava el cabello y observa cómo responde el cuero cabelludo.
Utiliza un champú adecuado a tus necesidades y comprueba que no queden residuos. Si el aceite empeora la sensación de grasa, la descamación o el picor, suspende su uso.
No es necesario repetir el procedimiento a diario. La frecuencia depende del producto, del tipo de cabello y de la respuesta individual.
¿Quién debería evitar esta tendencia?
El scalp basting no es adecuado para todas las personas. Si tienes el cuero cabelludo muy graso, antecedentes de reacción a productos capilares o una afección dermatológica, conviene consultar antes de incorporar aceites directamente sobre la piel.
También es importante distinguir la sequedad de la caspa. Según la Academia Estadounidense de Dermatología, ambas pueden provocar picor y descamación, pero tienen causas distintas y pueden necesitar tratamientos diferentes. La caspa suele relacionarse con la dermatitis seborreica, mientras que la piel seca puede aparecer cuando pierde demasiada humedad o cuando determinados productos resultan irritantes.
Si la descamación es persistente, hay enrojecimiento, costras, dolor o caída del cabello, lo mejor es no intentar resolverlo únicamente con aceites y esperar a que un dermatólogo determine la causa y recomiende el tratamiento adecuado.
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