Trucos de manicurista para que tu esmalte tradicional dure una semana entera
Limpiar bien la uña, sellar la punta y pintar con capas finas son tres gestos que explican por qué una manicura casera aguanta o se descascara
Si el esmalte vuelve a astillarse pronto, vale la pena revisar cuál de esos tres pasos se acortó. Crédito: Shutterstock
Que el esmalte se astille a los dos días rara vez depende de la marca que se utilice, ya que la durabilidad se decide antes y durante la aplicación, por ejemplo, en cómo se prepara la uña, en cuánto producto se coloca y en qué se hace con el borde libre. Con estos tres ajustes, una manicura tradicional puede mantenerse en buen estado alrededor de una semana.
Una uña limpia y sin grasa como punto de partida
El esmalte se adhiere mal a una superficie con restos de crema, aceite o humedad. La marca de esmaltes Lola Barcelona advierte que cualquier residuo de ese tipo impide que el color se pegue bien a la uña. Por eso, antes de pintar, conviene pasar un algodón con alcohol por toda la superficie.
El portal Uñas y Estética explica que ese gesto elimina la grasa y deshidrata ligeramente la uña, lo que la deja lista para recibir la base. El salón madrileño Nenha también recomienda usar alcohol o un quitaesmalte sin acetona antes de cualquier aplicación.
Dos precisiones útiles que vale la pena destacar es que el efecto buscado depende solo de limpieza superficial, así que basta una pasada suave y no un frotado insistente y, como el alcohol reseca, la hidratación de cutículas y manos debe llegar después de la manicura, no antes, según recuerda Américas Salon.
Capas muy delgadas: menos producto, mejor resultado
La tentación de cubrir rápido con una capa gruesa suele salir cara. Vanidades recomienda, si el color necesita una tercera aplicación, lo mejor es irse por varias capas finas en lugar de una sola cargada. ¿La razón? las capas gruesas tardan mucho más en secar y tienden a formar burbujas, de modo que es preferible aplicar tres finas que dos pesadas.
La paciencia entre capas también cuenta. Nenha insiste en dejar secar cada una antes de aplicar la siguiente, y lo mismo aplica a la base y al top coat. Sobre una base protectora y bien seca, el color queda más parejo y menos propenso a levantarse.
Sellar las puntas con el top coat: la zona que primero se desgasta
La punta de la uña es la parte que más roce y agua recibe, y es donde casi siempre empieza el desgaste. Por eso, la técnica conocida como sellado de puntas consiste en pasar el pincel por el borde libre de cada uña, tanto con el color como con el top coat.
Esta es una forma de cubrir una zona especialmente expuesta. Asimismo, no olvides sellar el borde con base, color y top coat por igual.
Lola Barcelona añade otro argumento. Esa línea exterior de la uña aísla la lámina del agua, uno de los principales motivos por los que una manicura dura menos. Una precaución de muchas mujeres es que al sellar o raspar los bordes también pueden desprenderse capas superficiales de la uña, algo más probable con esmalte semipermanente o gel que con el esmalte tradicional.
Un extra para sostener el brillo durante la semana
El top coat no solo da brillo, sino que protege del roce cotidiano. Se sugiere reaplicarlo cuando el brillo empiece a apagarse, y varias marcas, como Nenha, hablan de refrescarlo cada dos o tres días para alargar la duración de la manicura. A eso se suma proteger las manos con guantes al limpiar la casa, un hábito que el mismo portal incluye entre los cuidados básicos.
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