Rutina facial de cuatro pasos: la base que toda piel necesita, sin complicarse
Antes de sumar diez productos a tu mesita de noche, lo que realmente sostiene una piel sana son cuatro productos esenciales
Más que la cantidad de pasos o de frascos sobre la repisa, lo que realmente marca la diferencia es la constancia. Crédito: Prostock-studio | Shutterstock
Entre sueros con nombres impronunciables, rutinas de diez pasos que circulan en redes y una vitrina cada vez más grande de productos «imprescindibles», cuidar la piel puede sentirse abrumador. Lo cierto, y que casi nadie comentar, es que la base de cualquier rutina eficaz se reduce a solo cuatro movimientos: limpiar, tratar, hidratar y proteger. Lo demás es, en gran medida, personalización.
1. Limpieza: el paso que nunca debería saltarse
Todo empieza por retirar lo que se acumula en la piel a lo largo del día: sudor, grasa, contaminación, restos de maquillaje y de protector solar.
La firma NIVEA señala este paso como uno de los tres fundamentos que ninguna rutina debería omitir, sin importar el tipo de piel. Lo ideal es limpiar el rostro dos veces al día, mañana y noche, con un producto suave que respete el pH natural de la piel, según recomienda la dermatóloga Viviana Gómez en su portal de consejos dermatológicos.
Un limpiador demasiado agresivo puede generar el efecto contrario al buscado, es decir, resecar la piel y hacerla más reactiva con el tiempo.
2. Tratamiento: el paso que personaliza la rutina
Aquí es donde entran los sueros y productos con activos específicos, como ácido hialurónico, niacinamida, vitamina C, retinol, entre otros, los cuales están pensados para atender una necesidad puntual de la piel, ya sea luminosidad, manchas, acné, textura o firmeza.
A diferencia de la limpieza, la hidratación y la protección solar, que son universales, el tratamiento es el paso que varía más de una persona a otra, y varias fuentes especializadas en skincare coinciden en que conviene sumarlo una vez que los otros tres pasos ya están bien establecidos en la rutina, para no saturar la piel con demasiados productos nuevos al mismo tiempo.
Un detalle de aplicación importante es que el tratamiento siempre va después de la limpieza y antes de la crema hidratante, siguiendo la lógica de aplicar primero las texturas más ligeras y dejar las más densas para el final.
3. Hidratación: la que mantiene la barrera de la piel en equilibrio
Incluso las pieles grasas necesitan este paso, aunque con fórmulas más ligeras que las que usaría una piel seca. La hidratación ayuda a mantener la barrera cutánea funcionando correctamente, lo que se traduce en una piel más flexible, menos tirante y con menor tendencia a la irritación, de acuerdo con lo señalado por el portal especializado Skinpaths.
Aplica la crema con la piel aún ligeramente húmeda, justo después de la limpieza o el tratamiento, para ayudar a sellar mejor esa hidratación.
4. Protección solar: el paso que sostiene todo lo demás
Es el paso menos negociable de los cuatro. La exposición solar sin protección es una de las principales causas del envejecimiento prematuro de la piel y de manchas, y su efecto es acumulativo, debido a que se nota con los años, no de un día para otro.
La recomendación es aplicar protector solar de amplio espectro todos los días, incluso con cielo nublado, ya que los rayos UV atraviesan las nubes. La Asociación Británica de Dermatólogos advierte, además, que las cremas hidratantes con SPF incorporado suelen aplicarse en menor cantidad de la necesaria, por lo que no siempre ofrecen la misma protección que un protector solar dedicado, según recoge Skinpaths.
Cómo se acomodan estos pasos en el día y en la noche
Durante el día, el orden habitual es limpieza, tratamiento (si se usa uno de uso diurno), hidratación y protección solar como cierre. Por la noche, la protección solar desaparece de la ecuación, y el espacio que deja suele aprovecharse para los activos más potentes.
NIVEA señala que tratamientos como el retinol o los exfoliantes se recomiendan específicamente para la rutina nocturna, ya que pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente al sol.
Sigue leyendo:
• Cómo recuperar y fortalecer las uñas después de quitarte el gel o los jelly tips
• ¿Tienes el cutis opaco y sin vida? Prueba estas mascarillas caseras para revivirlo
• Cómo cortar las puntas secas del cabello rizado en casa: guía para no perder el largo