Cómo hidratar las cutículas resecas de manos y pies para evitar que se agrieten
La piel que rodea la uña cumple una función protectora y merece la misma atención que el resto de la manicura
Cuidar las cutículas es una forma más de proteger la salud de las manos. Crédito: Shutterstock
Las cutículas suelen quedar en segundo plano frente al esmalte o la forma de la uña, pero son, en realidad, una barrera de protección natural que evita que entren bacterias y hongos en la zona donde nace la uña.
Cuando se resecan, no solo duelen y se ven descuidadas, también dejan esa protección más vulnerable. La tarea de recuperarlas no requiere productos costosos, sino constancia y algunos hábitos simples.
Por qué se resecan tan seguido
El lavado frecuente de manos, el uso de gel antibacterial, los jabones fuertes y los quitaesmaltes con acetona son, en conjunto, los principales responsables de que las cutículas pierdan humedad con facilidad, de acuerdo con un recuento publicado por el periódico El Universal. El clima frío y seco también acelera el proceso, por eso suelen notarse más resecas, ásperas o con pellejitos durante el otoño y el invierno.
Hábitos que marcan la diferencia
Incorporar un aceite nutritivo a la rutina diaria, puede ser de coco, oliva, almendras o un aceite específico para cutículas, es el hábito más recomendado por especialistas en manicura, según coinciden Manucurist y la firma de cosmética Essie. Basta con masajear una pequeña cantidad sobre la base de cada uña, preferiblemente antes de dormir, para que el producto trabaje durante la noche.
Es igual de importante evitar cortar las cutículas, aunque sea tentador hacerlo antes de una manicura. Empujarlas suavemente hacia atrás con un palito de naranjo, después de ablandarlas con agua tibia o aceite, es mucho más seguro que recortarlas, ya que, advierte Manucurist, cortar esa piel abre la puerta a infecciones. Reservar los quitaesmaltes sin acetona para el uso frecuente, y usar guantes al lavar platos o limpiar la casa, también ayuda a que la piel no pierda su humedad natural.
Una receta casera para hidratarlas en profundidad
Cuando las cutículas ya están muy secas o agrietadas, un tratamiento intensivo una o dos veces por semana puede acelerar la recuperación. Esta mezcla de aceite de oliva y miel, recomendada entre los remedios caseros recogidos por el portal Planeta Wellness, es sencilla, usa ingredientes que casi siempre están en la cocina, y funciona como un tratamiento nutritivo profundo.
Ingredientes:
- 1 cucharadita de miel
- 1 cucharadita de aceite de oliva
Preparación y uso:
- Mezcla ambos ingredientes hasta integrarlos bien.
- Aplica la mezcla directamente sobre las cutículas y masajea con suavidad durante uno o dos minutos, para favorecer que penetre en la piel.
- Deja actuar entre diez y quince minutos. Envuelve las manos (y pies si aplica) en guantes (o medias) de algodón durante ese tiempo para potenciar el efecto y evitar que la mezcla se sienta pegajosa en las manos.
- Retira con agua tibia y seca bien.
La miel aporta propiedades humectantes naturales, mientras que el aceite de oliva ayuda a sellar esa hidratación y suavizar la piel reseca. Repetir el tratamiento una o dos veces por semana suele ser suficiente para notar una diferencia visible en pocos días.
Cuándo conviene consultar a un especialista
Si las cutículas presentan enrojecimiento, hinchazón, dolor persistente o algún signo de infección, como pus o calor en la zona, lo mejor es acudir a un dermatólogo en lugar de intentar resolverlo solo con remedios caseros. Esos síntomas pueden indicar una infección que necesita tratamiento profesional.
Cuidar las cutículas es una forma más de proteger la salud de las manos. Con un poco de constancia, esa piel áspera y agrietada puede recuperar su suavidad, y la manicura, ese acabado prolijo que tanto se busca.
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