5 consejos para elegir zapatos cómodos sin sacrificar el estilo
Con estas cinco claves puedes convertir cada compra en un acierto, porque el estilo no debería doler
Entre tallas que varían según la marca y promesas de "plantilla acolchada" que se desinflan a la semana, elegir el calzado adecuado se convierte en un arte. Crédito: Shutterstock
Comprar zapatos debería ser sencillo, sólo te pruebas un par, te gusta cómo se ve, pagas y te vas. No obstante, entre tallas que varían según la marca, promesas de «plantilla acolchada» que se desinflan a la semana y ese dolor en el talón que aparece después de la primera jornada completa, elegir el calzado adecuado se convierte en un arte que muchas aprenden a base de tropiezos… y ampollas.
Con estas cinco claves, avaladas por podólogos y expertos en salud del pie, puedes convertir cada compra en un acierto.
1. La talla no es un número, es una sensación
El error más común es confiar ciegamente en la talla que ves en la caja, porque estas varían de una marca a otra y dentro de una misma marca. Por ejemplo, una 38 de una marca puede ser una 39 en otra. Por eso, Harvard Health recomienda: «Confía en tu propia comodidad más que en la talla o la descripción del zapato».
Antes de comprar, mide tus pies y hazlo de pie, porque «el pie es más largo cuando estás de pie», explica Columbia Doctors. Además, siempre mide ambos pies, ya que es habitual que uno sea ligeramente más grande que el otro, y el zapato debe ajustarse al pie más grande.
El truco del dedo consiste en que chequear que haya al menos un dedo de ancho (unos 13 mm) entre tu dedo más largo y la punta del zapato. Si no te quedan bien en la tienda, no los compres con la esperanza de que se amolden con el uso.
«No te engañes pensando que los zapatos solo necesitan ‘adaptarse’. Encuentra zapatos que te queden bien desde el principio», aconseja Harvard Health.
2. El ancho importa tanto como el largo
Presta atención al ancho tanto como al largo, pues un calzado excesivamente ajustado puede comprimir los dedos y favorecer la aparición de juanetes y rozaduras. Si el zapato es demasiado ancho, el pie se mueve dentro, lo que provoca ampollas y falta de sujeción.
Columbia Doctors explica buscar «zapatos amplios con una puntera ancha» que permita mover los dedos libremente. «La puntera debe ser lo suficientemente grande para sostener tu pie cómodamente cuando estás de pie», coincide la Clínica Mayo. Antes de comprar, revisa si la marca especifica el ancho del zapato.
Busca tacones de no más de 2 centímetros para evitar la presión excesiva en la parte anterior del pie. En general, los zapatos más cómodos son aquellos con tacón bajo, que distribuyen el peso de manera más equilibrada.
3. La prueba de la flexibilidad y el doblez
Una suela demasiado rígida cansa y una demasiado blanda no sujeta. Aquí es donde tienes que encontrar el equilibrio.
La guía de Mas Pasos Menos Pesos señala que se debe examinar la flexibilidad de la suela: «Si se arquea en la mitad exacta, va bien. Si parece una tabla rígida o, peor aún, se dobla como chicle en el centro, déjalo en el estante».
La prueba en la tienda más efectiva es que midas la horma del zapato con ambas manos y dóblala por la zona donde el pie se flexiona naturalmente al caminar (los metatarsos). Esta prueba rápida evita dolores de espinilla y prolonga la vida útil del calzado.
Si quieres cuidarte de resbalos o caídas, examina las suelas y procura que tengan dibujo o textura y que ofrezcan suficiente amortiguación.
4. Materiales que respiran y plantillas que se pueden cambiar
Más allá de buscar el calzado de moda, el tacón más elegante, también vale la pena examinar su fabricación. Si son de tela y forro transpirables, como cuero o lona,por ejemplo. Un material transpirable evita la acumulación de humedad, principal culpable del mal olor y las ampollas.
«Prioriza plantillas extraíbles y material transpirable», aconseja Mas Pasos Menos Pesos. «Las plantillas removibles te permiten airear, lavar o cambiar por una ortopédica sin perder estilo», añade la misma fuente. Si usas plantillas ortopédicas o soportes especiales, pruébate los zapatos con ellos puestos.
5. El momento de la compra y la prueba en movimiento
El momento del día en que compras zapatos puede marcar la diferencia. Columbia Doctors recomienda hacer el proceso de ajuste de pie, porque el pie se alarga al soportar peso. «Compra zapatos durante la tarde, tu pie se expande naturalmente con el uso durante el día», sugiere Harvard Health.
Los pies se hinchan ligeramente a lo largo del día, y si pruebas los zapatos por la mañana, podrían quedarte demasiado ajustados por la tarde.
Y no te limites a probártelos sentada o a caminar por la tienda varias veces asegurándote de que los zapatos no rocen ni aprieten. Si los zapatos se sienten bien, has encontrado tu talla. Camina, salta un poco, haz el gesto de subir escaleras. Si el zapato no roza ni aprieta en ningún punto, has encontrado tu talla.
Sigue leyendo:
• El chaleco de traje es la prenda que está reemplazando al blazer: trucos de estilo
• Bob suave: el corte para días calurosos y fácil de mantener
• Así puedes hacer un scalp detox en casa para reiniciar tu melena y darle más vida