Adiós a los resbalones: el truco del papel de lija para domar suelas traicioneras

El primer día con unos zapatos nuevos debería ser de celebración, no de caminar con miedo a estamparse contra el suelo

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La suela lisa de unos zapatos nuevos puede ser una trampa en pisos encerados o mojados.  Crédito: Shutterstock

Las suelas nuevas, especialmente las de cuero o plástico, suelen ser extremadamente lisas, y cualquier superficie pulida puede convertirse en una pista de patinaje. Como explica el portal ShoeZone, “algunos zapatos son naturalmente resbaladizos por sí mismos, y normalmente no nos damos cuenta hasta que los hemos usado un poco, que es cuando es probable que provoquen resbalones y caídas”.

El truco para convertirlo en antirresbalantes es simple, económico y está avalado por años de uso en talleres de calzado: lijar la suela. La rugosidad creada por el papel de lija proporciona la fricción necesaria para que el zapato se agarre al suelo, eliminando la sensación de inseguridad.

Cómo hacerlo paso a paso sin dañar el calzado

La técnica es sencilla y no requiere herramientas complicadas. Solo necesitas un papel de lija de grano fino que debes frotar en la suela despacio y con movimientos circulares hasta que notes una ligera suavidad. Según las guías de calzado, lo más efectivo es concentrarse en “la zona delantera de la planta”, ya que es la que primero contacta con el suelo al caminar y la que tiene mayor riesgo de resbalar.

El paso a paso:

  1. Consigue papel de lija de grano medio o fino (grano 50-60 para una acción más rápida, o 80-120 para un desgaste más controlado).
  2. Sujeta el zapato firmemente y frota la suela con movimientos circulares.
  3. Presta especial atención a la zona delantera (la puntera) y al talón, que son las partes que más se usan al caminar.
  4. Lija hasta que la superficie se sienta ligeramente áspera al tacto, pero sin pasarse para no dañar el material.
  5. Limpia el polvo resultante con un paño seco antes de usar los zapatos.

Al lijar la suela, se forma porosidad o finas ranuras que impedirán que el zapato resbale, creando un agarre que no existía antes.

Otras soluciones y la perspectiva de seguridad

El papel de lija es el método más efectivo y duradero, pero existen otras alternativas para quienes buscan soluciones temporales o no tienen lija a mano. Medios como El Comercio y La República mencionan trucos como frotar la suela con una papa (el almidón crea una capa antiadherente temporal), aplicar laca para el cabello, o incluso usar cinta adhesiva en forma de cruz.

Sin embargo, desde una perspectiva de salud y seguridad, el método de la lija es el más recomendable porque ofrece una solución permanente y no deja residuos que puedan ensuciar los pisos.

La seguridad al caminar es un aspecto fundamental, especialmente en el hogar o en lugares públicos con suelos encerados. Un simple gesto, como lijar la suela de un zapato nuevo, puede prevenir caídas que, en personas mayores o con problemas de movilidad, pueden tener consecuencias graves.

El truco del papel de lija es un clásico de la zapatería por una razón: funciona. No solo es sencillo, sino que es una solución definitiva para un problema común. La próxima vez que estrenes unos zapatos y sientas que resbalan, no lo dudes. Un poco de lija y unos segundos de tu tiempo pueden marcar la diferencia entre un paseo confiado y una caída inesperada.

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