Hair oiling nocturno: la técnica correcta para hidratar puntas secas sin dejar el pelo grasoso
Descubre la diferencia entre aceites esenciales y conductores, la técnica del pre-shampoo y el masaje de 3 minutos para activar la circulación
Los aceites capilares resultan ideales para recuperar el cabello dañado. Crédito: New Africa | Shutterstock
El cabello seco, las puntas abiertas y la falta de brillo son problemas que muchas mujeres intentan resolver con aceites. El resultado, sin embargo, suele ser el mismo. Un cabello apelmazado, con aspecto grasiento y sin la hidratación prometida.
El error más común es tratar el aceite como si fuera una crema hidratante más, extendiéndolo por todo el cabello sin distinguir entre lo que necesita el cuero cabelludo y lo que necesitan las hebras.
Aquí es donde entra el hair oiling. Para entender cómo funciona debes saber que el cuero cabelludo y las puntas son dos territorios distintos con necesidades diferentes. Y, sobre todo, en saber que la noche es la mejor aliada para que el aceite haga su trabajo sin dejar rastro.
La diferencia que lo cambia todo: aceites esenciales vs. aceites conductores
No todos los aceites son iguales ni cumplen la misma función. La confusión entre ambos tipos es la razón principal por la que muchas mujeres terminan con el cabello más graso que hidratado. Estas son sus diferencias:
- Los aceites esenciales son extractos concentrados de plantas (romero, menta, lavanda, árbol de té) que se utilizan para tratar el cuero cabelludo. Estimulan la circulación, calman la irritación y, en algunos casos, promueven el crecimiento del cabello. Su principal característica es que nunca deben aplicarse directamente sobre la piel o el cabello sin diluir.
Según la farmacéutica especializada en cuidado capilar Helena Rodero, citada por la revista Clara, los aceites esenciales «son sustancias que se extraen de las plantas aromáticas y que tienen mucho olor porque justamente son la esencia de la planta» y, por ser muy concentrados, en lugar de aplicarlos directamente, «sirven para potenciar otros tratamientos».
- Los aceites conductores o selladores (coco, argán, jojoba, almendras) son los que realmente hidratan y sellan la humedad en la fibra capilar. Su función es nutrir el cabello desde el exterior, creando una barrera que protege las hebras y evita la pérdida de agua. Tal como explica la revista Glamour México, los aceites portadores se utilizan para diluir los aceites esenciales antes de aplicarlos sobre la piel, ya que los esenciales, por su alta concentración, pueden llegar a causar irritación si se usan directamente.
Estos aceites conductores se aplican de medios a puntas, nunca en el cuero cabelludo (a menos que se trate de un masaje específico con un aceite conductor ligero).
La experta Helena Rodero aseguró que «no los apliques directamente en el cuero cabelludo porque este no necesita nutrición». En su lugar, el cuero cabelludo requiere limpieza, que se obtiene a través de los lavados.
La técnica del pre-shampoo: el blindaje contra los sulfatos
La técnica del pre-shampoo (o pre-poo) consiste en aplicar aceite en el cabello antes de lavarlo con champú. Su objetivo es proteger la fibra capilar de los sulfatos presentes en muchos champús, que pueden resecar y eliminar los aceites naturales del cabello.
Cómo se hace:
- Elige un aceite conductor ligero o medio. El aceite de coco es ideal para cabellos gruesos o de alta porosidad. El aceite de argán ofrece protección térmica y realza el color. El aceite de jojoba, por su similitud con el sebo natural, es perfecto para cabellos finos y cueros cabelludos sensibles.
- Aplica el aceite exclusivamente de medios a puntas. No lo extiendas sobre el cuero cabelludo a menos que vayas a realizar un masaje específico. La cantidad dependerá de la longitud y el grosor de tu cabello, pero como regla general: dos o tres gotas para cabello fino, una cantidad más generosa para cabello grueso o rizado.
- Deja actuar al menos 30 minutos. Para un tratamiento más intensivo, puedes dejarlo actuar toda la noche y lavarlo por la mañana.
- Lava el cabello con tu champú habitual. El aceite actuará como una barrera que protege la fibra de la acción agresiva de los sulfatos, dejando el cabello más suave y menos propenso al encrespamiento.
La técnica del pre-shampoo es especialmente beneficiosa para cabellos de alta porosidad, que pierden humedad con facilidad.
El masaje capilar que activa la circulación
El cuero cabelludo es la base de un cabello sano. Un masaje regular mejora la circulación sanguínea, lo que permite que los nutrientes lleguen mejor a los folículos pilosos. Para potenciar este efecto, se pueden utilizar aceites esenciales diluidos en un aceite conductor.
Cómo se hace:
- Mezcla unas gotas de aceite esencial de romero o menta con un aceite conductor ligero (como el de jojoba o el de coco fraccionado). El romero estimula la circulación y se ha asociado con el crecimiento del cabello. La menta también mejora la circulación y aporta una sensación refrescante.
- Aplica la mezcla sobre el cuero cabelludo seco, enfocándote en las raíces.
- Realiza un masaje suave con las yemas de los dedos, con movimientos circulares, durante 3 a 5 minutos.
- Deja actuar el aceite varias horas o durante la noche, y luego lava el cabello con champú.
El masaje capilar no solo activa la circulación, sino que también relaja y ayuda a liberar tensiones acumuladas.
Qué aceite elegir según la porosidad de tu cabello
La porosidad del cabello, su capacidad para absorber y retener la humedad, es el factor más importante a la hora de elegir el aceite adecuado.
- Cabello de porosidad baja (cutículas muy cerradas, difícil de absorber productos): Los aceites ligeros son los mejores aliados. El aceite de jojoba, el de semilla de uva o el de argán son ideales porque no saturan la fibra y penetran con mayor facilidad. Para mejorar la absorción, se recomienda calentar ligeramente el aceite antes de aplicarlo.
- Cabello de porosidad media (equilibrado, absorbe y retiene bien la humedad): Prácticamente cualquier aceite conductor funciona. El aceite de argán es una opción versátil y segura.
- Cabello de porosidad alta (cutículas muy abiertas, absorbe rápido pero pierde la humedad con la misma velocidad): Este tipo de cabello se beneficia de aceites más pesados que sellen la humedad. El aceite de coco es ideal para cabellos gruesos, ásperos o de alta porosidad. La manteca de karité es otra opción, ya que es pesada y sólida, ideal para retener la hidratación en cabellos de porosidad alta. También se pueden utilizar aceites más ligeros, como el de jojoba, pero combinados con una técnica de sellado.
El hair oiling nocturno, aplicado con criterio y con los productos adecuados, puede transformar un cabello seco y sin vida en una melena hidratada, brillante y manejable.
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