Bolsos con personalidad: el boom de los charms que convierte cualquier cartera en una pieza única

Ya sea un peluche, una inicial dorada o una miniatura de pizza, colgar un colgante en tu bolso se ha convertido en la forma más efectiva de personalizarlo

bolso con charms

La fiebre por estos accesorios ha llevado a que las búsquedas se disparen un 153% y que las principales firmas de lujo lancen sus propias versiones Crédito: Shutterstock

Los charms para bolsos son mucho más que un simple adorno. De acuerdo con la revista Numéro, la plataforma Lyst registró un aumento del 153% en las búsquedas de bag charms, una cifra que confirma su enorme popularidad.

La publicación señala que, aunque durante mucho tiempo fueron considerados pasados de moda, «hoy en día estos accesorios se han convertido en una declaración de intenciones en un momento en que la moda coquetea con el mal gusto».

El auge de los charms responde a una necesidad de personalización en un mundo donde los bolsos de lujo se han vuelto ubicuos. Colgar un peluche de Labubu, una cadena dorada o un llavero con forma de libro es la manera más sencilla de diferenciarse y, de paso, añadir un toque de humor y extravagancia al armario.

Un viaje de 4.000 años de antigüedad

Aunque pueda parecer una tendencia surgida de TikTok, el ritual de colgar amuletos de las pertenencias es tan antiguo como la civilización. La publicación especializada CR Fashion Book rastreó el origen de los bag charms hasta la era neolítica, donde nuestros antepasados ya adornaban sus brazaletes de cuero con huesos, conchas y madera.

Esta tradición continuó en el Antiguo Egipto, donde las piezas se convirtieron en símbolos de protección y buena fortuna, verdaderos amuletos para ahuyentar el mal.

El Imperio Romano marcó un antes y un después al convertirlos en expresiones de individualidad, y la propia Reina Victoria impulsó su uso entre la élite europea con sus dijes de oro en forma de relicario, que solían contener retratos o mechones de pelo de sus seres queridos.

Fue en el siglo XX, tal como detalla Dazed Digital, cuando la musa británica Jane Birkin revolucionó este concepto. La actriz popularizó la idea al cargar su icónico bolso de Hermès con una mezcolanza de pañuelos de seda, joyas, pegatinas y llaveros.

Aquella estética deliberadamente imperfecta y sobrecargada sentó las bases de lo que hoy entendemos como la tendencia de personalización de bolsos. En palabras de la misma publicación, “el trinket siempre ha servido como marcador de riqueza o de afiliación”, y hoy más que nunca ese afán por mostrar nuestra pertenencia a un club se ha intensificado.

De la obsesión por Labubu al estilo depurado de G-Dragon

La rueda de los charms ha girado velozmente. Según Dazed Digital, en 2024, Pop Mart duplicó sus ingresos, impulsada principalmente por la popularidad de Labubu, que aumentó un 1,200%.

En agosto del año pasado, un Labubu de tamaño humano se vendió por 150 mil dólares, un dato que ilustra el frenesí coleccionista que ha arrasado en redes sociales.

No obstante, la revista GQ Magazine señala que ya estamos en una nueva fase. “Estamos muy metidos en la fase post-Labubu”, afirma la publicación. “El hype ha muerto y los blínd boxes acumulan polvo. Lo que queda es una versión más suave y editada de la tendencia: un colgante, no cinco. Algo pequeño. Algo que realmente signifique algo”.

En este nuevo escenario, el rey del K-pop G-Dragon ha tomado el relevo. De acuerdo con GQ, el artista fue captado en el aeropuerto de Incheon camino a la Semana de la Moda de París con un bolso tote de Chanel del que colgaban tres elementos: un llavero de Hello Kitty, una margarita dorada de su propia marca Peaceminusone y un pañuelo de seda anudado alrededor del asa. Nada de excesos, nada de postureo, solo piezas con significado personal.

Los charms más icónicos de 2026

El fenómeno editorial de Coach

Coach ha sabido leer la mente de los fashionistas de la Generación Z. Tal como informó NBC News, la firma neoyorquina lanzó una colección de charms con forma de libros miniaturizados, que incluye títulos como las novelas clásicas Sense and Sensibility de Jane Austen y I Know Why the Caged Bird Sings de Maya Angelou.

Según la publicación, los colgantes cuestan 95 dólares cada uno y las páginas se pueden leer de verdad. La campaña, titulada “Explore Your Story”, nace “inspirada por un renovado abrazo cultural a la narrativa de larga duración”, un guiño directo al auge de los clubs de lectura y el fenómeno BookTok.

La nostalgia urbana de Kate Spade New York

Kate Spade ha sabido capturar el espíritu de su ciudad natal con una colección de charms que son auténticos objetos de deseo. De acuerdo con la revista Fashion Press, entre sus propuestas más virales destaca un llavero con forma de pizza con ingredientes en forma de pica y un bagel, así como una carta de amor con forma de corazón inspirada en el origami y una libreta de notas cuyas páginas se pueden pasar.

La colección salió a la venta en enero de 2026 y está disponible en las tiendas de la marca en Japón y en su web oficial.

Por su parte, E! Online informó del lanzamiento de un llavero con forma de tarjeta MetroCard (el antiguo billete de metro de Nueva York), que se ha convertido en un objeto de culto para los nostálgicos de la Gran Manzana tras su retirada a finales de 2025.

El lujo artesanal que pisa fuerte

En el segmento premium, firmas como Chloé ofrecen llaveros de latón dorado por 400 euros, mientras que Marc Jacobs tiene cadenas decorativas llenas de dijes por 177 euros. 

Diesel, por su parte, apuesta por llaveros de plata deconstruidos por 115 euros que conectan con la estética más urbana y cañera, según detalla Numéro en su análisis de tendencias. La misma publicación señala que Loewe también se ha sumado a esta moda con un koala de fieltro y becerro por 400 euros.

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