Coloretes para pieles maduras que devuelven la luz al rostro: trucos de aplicación
Un maquillaje con una base ligera, máscara de pestañas y un buen colorete puede resultar mucho más favorecedor que un maquillaje más elaborado sin él
El colorete estructura el rostro, aporta frescura y crea ese efecto inmediato de 'buena cara'. Crédito: Shutterstock
Luego de alcanzar los 40, las mujeres deben tener mayor cuidado en los productos de maquillaje que utilizan, sobre todo si no quieren que se acentúen más las líneas de expresión, logrando un acabado que, en lugar de dejar un efecto luminoso y saludable, termine opacando y marcando más los signos de la edad.
Además de la base, el colorete es uno de los productos más transformadores del neceser, pero también uno de los que más dudas genera cuando la piel empieza a cambiar. Esto no significa que debas renunciar a el, sólo debes elegir bien y aplicar con inteligencia.
La textura lo es todo: crema frente a polvo
El primer error es seguir usando los mismos productos que funcionaban hace veinte años, porque la piel cambia, y el maquillaje también debería hacerlo. La realidad es que a partir de los 50, la piel cpmienza a perder densidad, hidratación y elasticidad, volviéndose más fina y tiende a marcar más las texturas.
La maquilladora Cristina G. Nuevo, portavoz de Planet Skin, en declaraciones a Semana, indica que «si tienes la piel seca o madura, opta por fórmulas ricas y cremosas, que se integran mejor en pieles menos tersas».
Estas texturas nada pesadas se funden con la piel en lugar de posarse sobre ella, ya que no se acumulan en las líneas de expresión y, además, aportan ese efecto jugoso y luminoso que tanto se busca.
Araceli Marcilla, del departamento de formación de NARS en España, confirma a Vogue que la mejor opción para pieles maduras son las versiones en crema o líquidas con efecto hidratante, porque se «integran mejor en la piel, evitando marcar líneas de expresión».
Pero si tenemos que hablar de la mejor textura de todas para pieles madura, esa sin duda es la cremosa, gracias a que se funde fácilmente con la piel, ofrece un acabado luminoso y natural, y evita que el producto se acumule en los pliegues del rostro.
La técnica de aplicación: el secreto del efecto lifting
El color y la textura son importantes, pero la forma de aplicar el colorete puede marcar una diferencia aún mayor. Un error muy común, advierte Cristina G. Nuevo en Telva, es aplicar el producto en el centro de la mejilla, porque redondea el rostro y puede acentuar la flacidez propia de la edad.
El truco para lograrlo es aplicar el colocar el colorete en la parte alta del pómulo y difuminarlo en diagonal ascendente, hacia la sien. No lleves el color hasta la oreja, sino que lo acompañas a la línea natural del hueso para que el rostro parezca más elevado, asegura Martha Obeo, experta en maquillaje.
La experta añade que si tienes la piel grasa, el formato en polvo puede ser una buena opción, mientras que en pieles más maduras conviene elevar ligeramente la zona de aplicación.
Melocotón, el gran aliado
Ahora que sabes cómo aplicarte el rubor, es importante conocer qué color te favorece y ese es, sin duda, el melocotón porque es el que más rejuvenece, asegura la maquilladora Patricia Carretero. «Este tipo de rubor suave nos recuerda a cuando éramos niñas, aporta frescura inmediata y recrea la sensación de unas mejillas sonrosadas de manera natural».
Además de los tonos melocotón cálidos, otro favorecedor son los rosas nude, ya que los tonos rosa demasiado fríos o rojos pueden resaltar el enrojecimiento que ya has cubierto. Cuando se trata de elegir el tono, los coloretes suaves y ligeramente satinados siguen siendo los más fiables.
Cómo preparar la piel antes del colorete
La piel bien hidratada es esencial antes de cualquier aplicación de maquillaje, pero especialmente en pieles maduras, porque un rostro bien hidratado y preparado permite que el colorete se difumine fácilmente sobre la piel y evita que se acumule en las líneas de expresión.
Además, si quieres darle a tu piel más hidratación y brillo, un truco es que, antes de aplicar cualquier producto en crema, lo mezcles con algún serúm hidratante, como la Glazing Milk de Rhode o un tónico como el de Anua.
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