Lava tus bañadores y bikinis para que no pierdan color ni elasticidad con estos trucos
Con estos gestos de cuidado, tus bañadores y bikinis pueden durar varias temporadas sin perder color ni forma
Tus bañadores y bikinis pueden durar varias temporadas sin perder ni color ni forma. Crédito: Shutterstock
Una de las mayores preocupaciones después de que se acaba el verano es cómo mantener intactos los bañadores y bikinis después de haber sido expuestos al cloro de piscinas, agua salada o exposición constante al sol, ya que sin los cuidados y lavados necesarios, estas prendas tienden a perder el color y su elasticidad.
Por ello, lo más recomendable es aplicar ciertas técnicas de lavado y guardado que te garanticen que tus prendas de baño se mantengan intactas hasta el próximo verano, porque lo que hagas y cómo lo hagas determinará si llegan en buen estado o no a la próxima temporada.
La ropa de baño no se lava como el resto de tu armario
Antes de entremos en materia sobre cómo lavar los bikinis, debes saber que los tejidos elásticos como el elastano o la lycra son delicados, ya que no soportan bien la fricción, el calor ni los productos agresivos. La mayoría de los errores que acortan la vida de un bikini se cometen en el momento de lavarlo y secarlo.
El primer gesto que marca la diferencia ocurre antes incluso de llegar a casa. Según recomienda La Corsetera, lo ideal es enjuagar la prenda con agua fría nada más salir de la playa o la piscina.
“Si no tienes posibilidad de lavarlo de inmediato”, aconsejan, “al menos enjuágalo con abundante agua potable para eliminar restos de sal, cloro o crema solar”. Este paso evita que los residuos se fijen en la tela y la deterioren.
El lavado a mano siempre gana
El lavado a mano es la opción más segura para preservar la forma y la elasticidad de un bañador. Aunque la lavadora resulta más cómoda, el movimiento y la fricción de un ciclo mecánico pueden deformar la prenda o hacer que pierda su ajuste.
Cómo hacerlo bien:
- Llena un barreño con agua fría y añade un detergente suave, de los que se usan para lencería o prendas delicadas.
- Sumerge el bañador, muévelo con suavidad durante unos minutos y aclara con agua fría sin utilizar cepillos o movimientos bruscos.
- Usa poca cantidad de detergente y uno específico para prendas delicadas.
- Los suavizantes dejan residuos que pueden afectar a la elasticidad de la lycra y hacer que la prenda pierda su capacidad de ajuste. Además, no son compatibles con los tejidos técnicos que se usan en la ropa de baño.
Si tienes que usar la lavadora: así se hace sin estropear el bikini
A veces no queda otra que recurrir a la lavadora, pero con unas precauciones mínimas se puede hacer sin dañar la prenda. “Para conservarlos en perfecto estado debemos lavarlos solos”, explica Laura Varo, experta en limpieza. “Poner una lavadora solo con bikinis sin mezclarlos con otras prendas de tejidos diferentes”.
Los vaqueros, las toallas o las prendas con cremalleras pueden enganchar la tela y estropearla. Lo mejor es juntar varios bañadores y hacer una carga exclusiva.
Además, cada prenda debe ir dentro de una bolsita de lavado para proteger los broches, los adornos y los cierres. “Lo mejor es separar con bolsitas de lavado aquellos que tengan broches y adornos”, añade Varo.
El programa adecuado es corto, para prendas delicadas, en frío o a 30 grados como máximo, y con el centrifugado a la velocidad más baja posible.
Las altas temperaturas debilitan el elastano, y un centrifugado fuerte puede deformar la prenda. Nunca uses la secadora.
El paso que casi nadie hace bien
El secado es un momento crítico, ya que muchas prendas se estropean en esta fase. Al momento de hacerlo, nunca retuerzas el bañador para escurrirlo, porque esa torsión daña las fibras elásticas y puede generar pliegues que luego no recuperan su forma original. Tampoco lo cuelgues del tirante o de una cuerda, porque el peso del agua puede estirar la tela.
La forma correcta es que, después de aclarar, presiona suavemente la prenda entre las palmas de las manos para eliminar el exceso de agua. Después, colócala sobre una toalla limpia, enróllala y presiona ligeramente para que la toalla absorba la humedad. Por último, tiéndela en una superficie plana, a la sombra y en un lugar ventilado.
El sol directo es el peor enemigo de los colores y de la elasticidad. “Aunque parezca inocente, el sol directo puede decolorar los tejidos y secar en exceso las fibras elásticas”, advierten desde Primor. Un bikini tendido al sol puede perder color y flexibilidad en cuestión de horas.
El truco extra para que los colores duren más
Si el bañador o bikini es nuevo, un pequeño ritual antes del primer uso puede marcar la diferencia. Ponlo en remojo con agua fría, un chorrito de vinagre blanco y un puñado de sal.
La sal ayuda a fijar los pigmentos, y el vinagre neutraliza los residuos alcalinos que pueden afectar a los tejidos. Déjalo en remojo unos 30 minutos, aclara y ya está listo para usar o guardar.
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